miércoles, 19 de mayo de 2010

Paloma Puya


No sé si os habéis fijado pero Paloma Puya, la autora de "Daniela y la reina de Egipto" (libro aconsejado por un miembro de nuestro Taller en la Semana del Libro)nos ha escrito un comentario en el Blog.
Para que conozcamos un poquito más a la escritora en cuestión, aquí tenéis una entrevista:
¿Cuándo comenzaste a tener el gusanillo de la escritura?Empecé a escribir cuando era muy pequeña, no recuerdo la edad. Sólo que me gustaba mucho leer y luego me dedicaba a fantasear con mis propias historias. Y es curioso porque nunca me planteé ser escritora. Después de crecer y ejercer varias profesiones, fue una casualidad que surgió, como si la vida me empujara hacia ese camino.

¿Cuál fue tu primer libro?
Como a los seis años más o menos, lo escribí a mano, recorté las páginas con forma de bruja, que antes había dibujado, y pegué una escoba en una esquina que hice con un palo de chupa-chups y lana.

¿Cómo piensas que se puede incentivar la lectura en los más peques?
Haciendo que se rían con los libros y mostrándoles la lectura no como una obligación, sino una forma de divertirse y en la que todo cabe. Y aquí, aunque muchos padres no estén de acuerdo conmigo, añado que no pasa nada porque los niños pinten los libros, que jueguen con ellos hasta romperlos. Hay que perderles el miedo y apreciarlos porque sientes que te gustan, que los quieres conservar, y no porque te lo impongan. Antes no nos obligaban a leer, y solíamos empezar con tebeos, atractivos y llenos de dibujitos. A mí, cuando alguien me cuenta que a sus hijos no les gusta leer, les digo que si han probado con tebeos. O con revistas infantiles que traten los temas que les gusten a su hijo o hija.

¿Es más difícil escribir para los niños de ahora?, ¿son más exigentes en cada generación?
No sé si es difícil escribir para ellos, porque he descubierto algo maravilloso: que yo escribo para mí misma, que me lo paso fenomenal haciéndolo, y soy la primera en reírse con los disparates que pongo. Y creo que si es difícil escribir para niños es porque solemos ser mayores escribiendo para niños, poniendo cosas que creemos que les gustan a los niños o a los padres de los niños, a veces un tanto tontas y ñoñas. Pero los niños no son así. El secreto está en recordar. No en recordar lo que viviste tú de pequeño, sino en lo que es ser un niño. Permitirle salir de tu interior y convertirte durante un rato en uno de ellos.

He leído en algunos sitios que Daniela te considera “esa señora tan fresca a la que le cuenta sus aventuras”, por lo que me lleva a la pregunta del millón, ¿Cómo y cuándo te encontraste con Daniela?
Cuando nació mi hija, todas las noches solía leerle algún cuento de los de antes, los clásicos, hasta que me di cuenta que algunos encerraban mucha violencia o chocaba con lo que yo le quería trasmitir. Por una parte le leía que los bosques daban miedo porque estaban embrujados, que a los lobos había que matarlos, que una princesa era desterrada si no se casaba con el príncipe que su padre quería, cosas quizá válidas en esa época, pero no para ésta ni para mí, pues nosotras íbamos abrazando a los árboles por la calle, le enseñaba a respetar a todos los seres vivos porque por el mero hecho de estarlo merecen respeto, a hacerse responsable de su vida, pues era la que iba a vivir. Entonces, tras el final del cuento comencé a añadirle un segundo final, más acorde con lo que pensaba, que tuviera que ver con la época en la que vivimos y por lo que mi hija me preguntaba con curiosidad, es decir anécdotas de animales, la contaminación, el peligro de extinción. Y en esos finales a los lobos los capturaban con cuidado para soltarlos después en lugares donde pudieran vivir sin chocar con los humanos, el rey le pedía perdón a la princesa por ser tan autoritario, y cosas así. Y la situación me hizo recordar lo que es ser pequeña. Y para eso miré en mi interior y… ¡apareció Daniela! Y cuando digo que me cuenta las historias, es porque es verdad. Dejo que esa niña que vive en mi interior salga y me las cuente. Y luego, en el número 10 de la colección, me lancé a ilustrarlas. Y aquí estamos.

¿cómo es convivir con Daniela?
¡Divertidísimo! No me extraña que a tu hijo le guste, porque a mí también. Toma las riendas de las aventuras, gracias a ella vuelvo a un mundo al que si no fuera de su mano me sería imposible volver, y juntas nos lo pasamos fenomenal.

¿Es Daniela un reflejo de las niñas de hoy o se sale de la norma?
Es un reflejo de muchas niñas y niños de hoy en día, de aquellos que son tiernos, que les encantan los animales, y que como sensibles e inteligentes que son, han comprendido que el cariño entre las personas y los seres vivos es un regalo. Y es curioso, porque los científicos han descubierto ahora que reporta muchos beneficios. Algo que esos niños tan listos saben de manera innata.

Paloma ¿crees que a Daniela le gustaría participar?
¡Estaría encantada!

Pues vamos a ello. Hola Daniela, puedes salir de tu escondite, estás invitada. ¿Cómo estás?
Feliz, aunque también un poco nerviosa.

No te preocupes que seguro lo harás muy bien. Daniela, creo que es importante saber esta cuestión. ¿Cuándo conociste a Paloma?, y ¿por qué decidiste contarle tus aventuras?
Paloma siempre ha estado ahí, desde que nací. Yo le cuento lo que me pasa, y ella y se lo cuenta a los demás. Por eso digo que es “una fresca”. ¡Porque son mis aventuras! Aunque me encanta verlas escritas.

¿Cómo es trabajar con Paloma?, bueno, mejor dicho ¿qué piensas de ella?
Pienso que aunque es mayor es genial, porque escucha sin juzgarme ni decirme cómo deben de ser las cosas. Sólo escucha. Y yo me siento aceptada como soy.

¿Sabes que has pasado a ser la heroína de muchos niños?, ¿qué sientes?
¡¿Heroína yo?! ¡¡¡Eso es genial!!! Tengo que ir corriendo a contárselo a mi amigo Nico, y verás qué bien nos lo vamos a pasar.

De todas tus aventuras, que no son pocas ¿alguna puede considerarse como la más especial? Todas son geniales. En algunas me río, en otras lloro y en otras paso un poquito de miedo o no me gusta lo que sucede. Pero siempre descubro que tengo en quien confiar, y eso es lo que importa.

Sabemos, por tus historias, que eres una gran amante de la naturaleza ¿qué le dirías a todos los niños para que aprendan también a amarla y respetarla?
Les digo: ¡¿A ti te gustaría que te hicieran eso si fueras esa planta o ese animal?! ¡¿Eh?! ¡¿Eh?! Y si son listos te dirán que no. Aunque hay algunos que se ponen chulitos y dicen que les da lo mismo. Pero no hay que hacerles caso, porque gente así siempre habrá.

Hay algo que me intriga bastante, ¿seguiremos disfrutando de Daniela cuando crezca o todas sus aventuras serán basadas en su eterna niñez?
El mundo de Daniela es ése. Quien quiera otro tipo de aventuras tendrá que descubrir otras rebeldes pelirrojas que habitan en mí, y que por cierto ya están en otros libros.

¿Te refieres a Las 3 hijas del Dragón?
Sí, y más concretamente a “La voz antigua del mar” y “Los Seres de Agua”, unos libros que hablan del océano, pero visto de una manera muy diferente a la que estamos acostumbrados, de caracolas y del alma. En ellos la protagonista, Estela, es una adolescente que vive en un solitario pueblo junto a unos impresionantes acantilados, que se siente distinta a los demás y que un día descubre, sobrecogida, que el mar intenta comunicarse con ella. Y lo que el mar quiere decirle le cambiará la vida para siempre. Y es curioso, porque mi idea fue escribir estos libros para el público juvenil, pero cuál ha sido mi sorpresa al descubrir que a gente mayor también le han gustado.

Al igual que he preguntado a Daniela, ¿hay alguna aventura que sea especialmente emotiva para ti?
Todas, pues todas tienen un punto de rebeldía y sensibilidad. Para mí los motores que hacen avanzar a este mundo.

Una última pregunta me ronda la cabeza, ¿seguiremos teniendo Daniela para rato?, aunque espero que la respuesta sea positiva.
¡Espero que sí! Aunque será el tiempo y la vida quienes lo decidan.

pequesymas.com

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